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Sabine de Pierrefonds
por Isabel del Río, autora de “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” (ed. Akrón, 2010).
http://laschicasdeloleo.wordpress.com
Sabi ne de Pierrefonds fue una escultora medieval. Sabemos que ella esculpió el pórtico de la catedral de Estrasburgo y algunas de las estatuas góticas más notables de la catedral de Notre Dame de París. Sabine era hija de Hervé de Pierrefonds, más conocido por su nombre germánico de Erwin de Steinbach, constructor principal de la catedral de Estrasburgo. De su padre aprendió y se constituyó en maestra del gremio de arquitectos y picapedreros. En el lateral de Notre Dame existe una escultura de una joven de largo pelo sosteniendo las herramientas propias del oficio de escultora. La leyenda cuenta que es ella, puede que no lo sea, pero en cualquier caso la idea de una “picapedrera” no era un desatino para la sociedad gótica ¿y para la nuestra?
Sabine había llegado a París sola, seguramente después de la muerte de su padre en 1318 y vivía, como el resto de masones, en los poblados que éstos constituían en las inmediaciones de las catedrales en construcción sin que nadie se espantara de su independencia ni criticara su labor. ¿Inconcebible? En este sentido es interesante la lectura del libro de María Viedma García “Mujeres de Escuadra y Cartabón” que recibió en el 2008 el premio “María Isidra de Guzmán”, o la novela del profesor de Historia Medieval José Luis del Corral, “El Número de Dios” (Edhasa), donde reivindica que “un tercio de los trabajadores de la catedral de León fueron mujeres”.
El libro del Preboste de París del siglo XIII, detalla los oficios y corporaciones, como la cofradía de las Hilanderas, exclusivamente femeninos y nos da una idea de mujeres autónomas, con casas y talleres a su cargo, capaces –además- de organizarse… En fin, tal vez debemos en el 2010 empezar a concebir lo inconcebible.
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