Isabel del Río
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Ariza    
     
Isabel del Río
   
     
Las Chicas del Óleo    
     
Isabel del Río en la Feria del libro de Madrid    
     
Obra de Francis Piep dedicada a Isabel del Río    
     
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OBRAS
ENSAYO

"Las Chicas del Óleo" (Pintoras y Escultoras anteriores a 1789). 2010. Editorial Akrón.


NOVELA

"Ariza", 2008. Editorial Alcalá.

   
     
     
Documento sin título
     
 

Hildegarda de Bingen
por Isabel del Río, autora de “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” (ed. Akrón, 2010).
http://laschicasdeloleo.wordpress.com

Hildegarda de Bingen (16 de septiembre de 1098 en Bermersheim (Renania-Palatinado)- 17 de septiembre de 1179 en el monasterio de Rupertsberg, Bingen (id.)).

Toda su vida estuvo regida por la numerología y el misticismo. Era la décima de los hijos de una familia noble y sus padres consideraron que había que regalarla a Dios como “diezmo”. Entró así a los 14 años en el monasterio de Disibodenberg, un convento masculino que tenía una pequeña sección para mujeres (la separación de sexos no era demasiado severa en aquellos tiempos). La abadesa Jutto fue quien la enseñó latín y música y a quien sustituyó en el cargo en 1136 tras su muerte.
Hoy dicen que padecía migrañas, en el siglo XII ataques místicos. Sea como fuere sus “visiones” resultaron ser las visiones de una gran escritora y al Papa de la época (Eugenio III) no sólo le gustaron las descripciones que de ellas hizo en su primer libro, Scivias, sino que ordenó que siguiera dejando constancia de las mismas por escrito y de manera oral, con lo que Hildegarda se convirtió en una activa predicadora y, como consecuencia, viajera (la clausura tampoco era muy estricta en la Plena Edad Media).
Las visiones le vinieron estupendamente para justificar que tenía órdenes divinas de abrir un nuevo convento con su creciente comunidad femenina en Rupertsberg. Los monjes del de Disibodenberg se opusieron, pero el Papa y el arzobispo de Maguncia apoyaron su empresa (no es fácil oponerse a los mandatos de Dios). En su nuevo convento, con secretarios y scriptorium propios, Hildegarda elabora Physica y Causae et curae (de contenido médico) y su, entre otros libros e intensa correspondencia, colección de cantos Symphonia armonie celestium revelationum.
En 1165, siendo ya famosa por sus predicaciones y escritos, funda un segundo convento en Eibingen sin necesidad de tener que recurrir a visiones (como en lo demás, tampoco eran inflexibles en este punto sus contemporáneos y una vez que eras poderosa podías ahorrarte las justificaciones esotéricas). A partir de entonces pasará parte de la semana en Rupertsberg y parte en Eibingen y entre viaje y viaje discutirá con fervor asuntos de interés para la época: qué hacer con los herejes cátaros, cómo y dónde enterrar a los excomulgados… En su honor hay que decir que ella siempre optará por defender a las personas y condenar las faltas, y siempre intercederá para evitar muertes o torturas. Era ya la Sibila del Rin y su opinión importante (aunque a los cátaros, el Papá Inocencio III los matará de todos modos).
Entre las numerosas obras de Hildegarda de Bingen dos de ellas: la citada Scivias (Conoce los caminos del Señor, 1141-51) y el Liber divinorum operum (El libro de las obras divinas, 1163-74) incluyen bellísimas pinturas, muy elaboradas, que nos hablan de una búsqueda dentro de la expresión plástica, y no sólo de ilustraciones pedagógicas para transmitir contenidos a un pueblo iletrado como sucede en muchas otras manifestaciones artísticas medievales.
Fue sin duda una mujer excepcional. Una auténtica humanista tres siglos antes de que esta palabra se pusiera de moda. Una persona valiente que se enfrentará al emperador Federico Barbarroja y sus antipapas. Una viajera, pensadora, científica, escritora, música y pintora… No es de sorprender, porque la rigidez de miras y comportamientos no formó nunca parte de los adjetivos con que calificar su biografía (ni al parecer la de muchos de sus hoy incomprendidos coetáneos).
¡Cada día me gusta más la Edad Media!

Leer también:
Libro de la Medicina Sencilla (Physica), Edición de Rafael Renedo Hijarrubia (editorial Akrón)

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
         

Podéis leer sobre otras mujeres artistas de la historia en:
Medievales:
http://isabeldelrio.es/teresa_diec.php
http://isabeldelrio.es/sabine.php
Siglos XVI al XVIII:
http://isabeldelrio.es/fede.php
http://isabeldelrio.es/siriani.php
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http://isabeldelrio.es/vigee.php
General:
http://isabeldelrio.es/mujeres_artistas.php
En mi libro “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” (editorial akrón, 2010) estudio a más de doscientas. Sobre el libro se ha dicho:
Apasionado ensayo sobre mujeres artistas anteriores a la Revolución Francesa, en el que Isabel del Río reflexiona sobre la sumisión femenina y su rescate por la modernidad, como un mito más generado por los vapores de la citada Revolución y que llega hasta nuestros días. ¡No se lo pierdan!
Más críticas en:
http://isabeldelrio.es/criticas.php